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sábado, 6 de abril de 2013

Argentina, tras las inundaciones, bajan las aguas pero crece la tensión política y social


buenos aires, inundaciones
Una calle bonaerense a la mañana siguiente a la tormenta que atizó a la ciudad
Argentina está viviendo inmersa en un tragedia por el temporal que afectó a una parte del país. En la ciudad de la Plata ya se contabilizan más de 50 muertes producto de las inundaciones. Una cifra que se suma a los seis muertos que se registraron en la ciudad de Buenos Aires.
La Plata quedó prácticamente bajo el agua, después de que cayeran más de 300 milímetros en pocas horas. En el lugar, cerca de 2.500 personas fueron evacuadas, mientras que en Buenos Aires se estima que existen más de 350 mil damnificados. Además, se han registrado saqueos en casas abandonadas.
La tragedia ha provocado múltilples acusaciones cruzadas entre los gobiernos locales y el de Cristina Fernández, que visitó la zona afectada. Las acusaciones apuntan a que no se ha respondido ni con celeridad ni adecuadamente por parte de los gobiernos locales y nacional, o la no existencia de obras de infraestructura para evitar las inundaciones.
Un desastre natural, acompañado de serias deficiencias en la infraestructura de la ciudad de la Provincia de Buenos Aires, que originó una de las mayores catástrofes en el país en los últimos años, ha originado una confrontación entre los gobiernos locales y el del país.
Tras la inundación en la ciudad de Buenos Aires, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, volvió a apuntar ayer contra la Casa Rosada por trabarle el acceso a créditos para obras, aunque la administración de Cristina Fernández negó esa acusación y lo criticó por su "falta de gestión".
"Lo que pasó en Capital (en referencia a Buenos Aires) fue anunciado 20 horas antes por el Servicio Meteorológico Nacional, a pesar de lo cual no hubo una revisión de los sumideros ni se desplegó personal de forma preventiva", afirmó el Ministro de Planificación argentino, Julio de Vido.
En un nuevo capítulo de la disputa después del temporal, Macri dijo que su gobierno hizo "todo lo posible" para contener la situación provocada por la tormenta, al tiempo que insistió en que "la solución a este tipo de cosas no es actuar en la emergencia sino hacer obras".
"Hicimos lo máximo a nuestro alcance con la infraestructura que tenemos", enfatizó Macri en conferencia de prensa. El jefe de gobierno de la capital del país se defendió de las acusaciones de la Presidenta, acusando a la Casa Rosada de no autorizar el endeudamiento internacional de Buenos Aires para las obras de infraestructura que podían haber minimizado el desastre.
En tanto, el secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, afirmó que las "inundaciones en los barrios del norte metropolitano se debieron a la obstrucción de las bocas de tormenta y a su falta de mantenimiento", acusando con ese comentario, directamente a la gestión al frente del gobierno de la ciudad de Mauricio Macri.
El periódico argentino Clarín comentaba ayer, en un análisis de la tragedia: "Después de las muertes, de todas y cada una de ellas, el fracaso del Estado y de quienes lo gobiernan es la comprobación más angustiante que deja la tragedia que enluta al país.
En la catástrofe desatada por temporales y diluvios, con centro de gravedad en La Plata y una onda expansiva que alcanza también a la Capital y el conurbano, lo que hay es fracaso del Estado en cuanto a imposibilidad, impotencia, ignorancia para resolver las necesidades de los ciudadanos, darles protección, atender sus demandas elementales".
Tampoco Daniel Scioli, actual gobernandor de la Provincia de Buenos Aires, se libró de las críticas de los ciudadanos y algunos medios de comunicación.
Cristina Kirchner, con las elecciones en la mira -tendrán lugar el próximo octubre-, se adentró en las zonas de la tragedia con una rapidez desconocida en otras catástrofes, siendo recibida con más gritos que aplausos.
El sábado, el clima ya había advertido algo cuando un fortísimo temporal de viento, lluvia y granizo, con epicentro en la ciudad de Bahía Blanca (al sur de la provincia de Buenos Aires), causó la muerte de un chico de 13 años.
Pero el viento siguió soplando con fuerza. Y el 2 de abril, sobre las 3 y media de la mañana, los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires se sobresaltaron en su descanso nocturno. La intensidad de la lluvia había hecho sonar las alarmas de numerosos coches y los perros comenzaban a ladrar incesantemente. En barrios de clase media como Belgrano, Nuñez, Palermo o Saavedra comenzaban a preocuparse con el rápido crecimiento del caudal de agua.

Habitantes de Buenos Aires se desplazan en canoa por las calles, el martes tras las lluvias. / ENRIQUE MARCARIAN (REUTERS)
La tardía respuesta de los equipos de rescate fue uno de los principales motivos de descontento entre los damnificados.
Tanto en La Plata, como en la ciudad de Buenos Aires, las quejas eran las mismas: nadie socorría a las víctimas, nadie pensó en esto, nadie tenía un plan de contingencia. Así que las autoridades hicieron lo que suelen hacer en estos casos: improvisar. Pero a diferencia de Buenos Aires, en La Plata el temporal hizo impacto en decenas de familias más humildes, de menos recursos y que no sólo habían perdido lo poco que tenían sino que no tenían qué comer ni a dónde ir. Una mujer y su bebé atrapadas dentro de un coche a la deriva en medio de la inundación se convirtieron en la muestra ejemplar que nunca falta: nadie les prestó socorro, nadie advirtió que estaban en emergencia. Más de once horas esperaron a que llegara la ayuda.
En medio del desastre que asola a miles de argentinos en la Provincia de Buenos Aires, de las pérdidas humanas y materiales -una gran cantidad de familias perdieron absolutamente todo-, parece que la batalla electoral entre el macrismo y el cristianismo, con vistas a las elecciones legislativas del próximo mes de octubre -que renovarán la mitad de los miembros de la Cámara de Diputados y un tercio de los miembros de la Cámara de Senadores-, se inició con un cruce de críticas y declaraciones contra la gestión de una u otra parte aprovechándose de esta tragedia humana.
Mientras, aún sumergidas por las aguas, la población sufre, llora, grita, reclama, y sobre todo necesita ayuda urgente para paliar su situación.
"En algún punto, la extraordinaria respuesta solidaria de la gente común, que desborda con sus donaciones y participa, a través de organizaciones no gubernamentales, en la ayuda a los damnificados, también es el fracaso del Estado y quienes lo gobiernan. O su ausencia, o su insuficiencia, que al cabo es lo mismo" decía el Clarín ayer por la noche.
Otro aspecto de la falta de integridad de algunos políticos la dió, en plena tragedia, el intendente de La Plata, localidad en la que murieron más de 50 personas y todavía existen varios miles de damnificados, Pablo Bruera, que publicó en su página en la red social Twitter una foto con el encabezado "Desde ayer a la noche recorriendo los centros de evacuados", cuando en realidad estaba de vacaciones en Brasil.
Tras el descubrimiento de esta pantomima tan ridícula el intendente de La Plata declaró que no pensaba dimitir y aseguró que se trató de "un error en la comunicación" y que despidió al empleado que supuestamente emitió el tuit con una foto tomada tiempo atrás. "Fue un error importante en la comunicación del equipo que estuvo trabajando. Intenté aclararlo. Nos queda esta imagen de que quisimos decir una cosa que no estaba sucediendo", dijo el alcalde en declaraciones a las emisoras Mitre y La Red de Buenos Aires.

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