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martes, 15 de abril de 2014

Argentina, Sicarios: El escalofriante negocio de los asesinatos por encargo

El 3 de marzo pasado, el colombiano Carlos Gutiérrez Camacho fue baleado por un sicario mientras pedaleaba en los bosques de Palermo. Clarín.
Casi la mitad de los asesinatos que ocurrieron en los primeros 26 días de enero en Rosario, Argentina, fueron cometidos por asesinos a sueldo; para personas y autoridades una señal de que el narcotráfico se está incrustando cada vez más en el país.
La policía argentina confirmó que Carlos Gutiérrez, ciudadano de nacionalidad colombiana asesinado por dos sicarios motorizados en una zona turística de Buenos Aires, en el barrio porteño de Palermo, tenía fuertes vínculos con el narcotráfico.
Gutiérrez, de 40 años, era el líder de un grupo de sicarios que pertenecía al cartel del Norte del Valle cuyos patrones lo responsabilizaban por el fracaso de un envío de droga a Europa, interceptado en Panamá por la policía de Colombia, motivo por el cual se encontraba refugiado en Argentina.
El homicidio de Gutiérrez se planificó en Colombia y su antiguo jefe convocó a un sicario, ex compañero de armas de la víctima, para que indicara a los asesinos a quién debían matar.
John enciende un cigarrillo y entrecierra los ojos. Recuerda: "La cita era un viernes desde las diez de la noche, en el edificio de siempre. Estaban los que vivían en los departamentos del complejo y otros invitados. Eramos más de cien colombianos festejando un cumpleaños. En el boliche del edificio, varios comentaban los envíos de cocaína al exterior y los robos a departamentos de esa semana. Muchos andaban armados. Sonaban canciones de Vicente Fernández, Antonio Aguilar y Darío Gómez. Había platos con cocaína y marihuana, para que los invitados consumieran libremente. La cerveza, el whisky y los cigarrillos los vendía el ex policía que alquilaba esos departamentos amueblados". La escena podría vestir cualquier película de Quentin Tarantino, pero es real y ocurrió en el centro de Buenos Aires, a pocas cuadras de la avenida Rivadavia, una noche tibia del invierno de 2009.
El testigo de aquel festejo y que lo recuerda en exclusiva para Clarín –a quien llamaremos John a lo largo de esta nota– dice que es en eventos como ese donde se comienzan a idear los crímenes entre colombianos, ejecutados por sicarios. "Como están todos borrachos, se hacen comentarios sobre quién anda en el país, qué robaron, qué envío llegó a destino, dónde está el que no pagó una deuda. Siempre hay alguien que escucha y luego da aviso a los narcos que buscan a alguna persona para matarla. Aquel día todos estábamos sorprendidos de la cantidad de socios que estaban llegando a Buenos Aires".
¿Cómo trabajan los sicarios colombianos en Argentina?
John cuenta que aquella vez, a la medianoche comenzaron a competir: esa semana, en una casa de Rosario, se habían robado tres mil balas, y jugaban a ver quién vaciaba más rápido un cargador.
Las prostitutas de los cabarets más famosos ya habían llegado: en el edificio había más de 20 departamentos con colombianos dispuestos a gastar miles de dólares en ellas. John cuenta que la Policía llegó al mediodía del sábado. "Pero los oficiales recibieron un dinero y se fueron. Volvieron a la noche. Y otra vez, alguien entregó dinero y los despidió. Sólo el domingo regresaron para allanar: se llevaron a varios detenidos y valijas con cocaína. La farra continuó hasta el miércoles. Éramos todos colombianos que andábamos haciendo diabluras en Argentina. El que menos gastó dejó 5 mil dólares", le comenta John al diario de Argentina Clarín.
Él conversa con el periódico argentino sobre sus compatriotas y colegas en un sitio del país que por, evidentes, razones de seguridad del testigo no va a identificar, en el lugar donde hoy rinde cuentas con la Justicia. Tiene prohibido abandonar el país hasta la fecha del juicio. Pero antes, dice, anduvo en muchos lugares por integrar estructuras narco: estuvo en un depósito de México custodiando unos cuatrocientos millones de dólares. Estuvo, también, en un edificio de Bogotá en el que diversos apartamentos rebosaban hasta el techo de ladrillos de cocaína, y en los restantes no había otra cosa más que dólares. O en discotecas de Ibiza en las que gastó 600 mil euros en un mes. O en Miami, custodiando entregas de droga.
El decidió situarse frente a un periodista del diario Clarín, para hablar sobre los crímenes de sicarios en Buenos Aires, encargados por narcotraficantes.
John ingresó a Argentina con una identidad falsa y ha contratado a sicarios en varios países, pero aquí no, aunque está al tanto de todo. Aunque habla de asesinatos y negocios ilegales, para él todo le resulta común, es algo normal. Lleva 30 años en el mundo del crimen y vive en Argentina hace cinco, yendo y viniendo a Colombia.
Suponte que un colombiano se entera dónde está la persona que anda buscando. Lo primero que hace para encargar el crimen es llamar a algún "amiguito" que esté en Colombia y preguntar quién se podría dar una vuelta por Buenos Aires. No tardarán en aparecer voluntarios. Esos tipos son felices recibiendo los llamados de los narcotraficantes, porque sueñan con ser como ellos: vivir de lujo, tener reconocimiento en el ambiente, viajar por el mundo.
Contactado el sicario, John cuenta que el cliente lo llama y le dice que se duche, que se afeite, que se perfume, que se ponga la mejor ropa y que pase por una dirección: allí le darán viáticos para comprar el pasaje. En otro domicilio, cinco horas después, tendrá pasaporte y documentos falsos. Todo es muy rápido: al bajar del avión en Buenos Aires, tomará un taxi para dirigirse a la dirección indicada. Por lo general, los asesinos provienen de Bogotá, pero responden a estructuras de Medellín, Cali o Pereira, que luego se mudan a la capital para extender su microtráfico de drogas.
Según relata John, los sicarios llegan a Argentina, o a cualquier sitio donde se encargue el crimen, sin saber cuánto cobrarán, ni a quién hay que matar, ni en qué lugar hay que hacerlo.
"Ellos saben que si llegan cinco minutos tarde, o desprolijos, o con olor a cerveza, el trabajo se suspende y deben volver a Colombia, donde seguro morirán por faltas como esas. También si hieren pero no matan al enemigo", dice John.
"Pero si llega en condiciones, bajará del taxi y lo subirán a un auto. Recién allí le mostrarán fotos del hombre a matar y le darán el arma, que por lo general en Buenos Aires, proviene de las casas en las que ingresaron a robar otros colombianos, o se compran en villas. Sobre la moto, cuando la víctima esté en la mira, lo que hará es darse vuelta: su espalda quedará contra la del piloto. Así podrá manejar mejor la pistola", explica el testigo. "Y todos saben hacerlo: los sicarios que reciben encargos en el exterior suelen tener más de cien muertes en Colombia. Es uno de los requisitos para viajar", añade el hombre identificado como John.
Según el fiscal regional de Rosario, Jorge Baclini, las bandas de sicarios cobran entre 600 y 1.200 dólares, cada una, por sus servicios en la ciudad de esa ciudad del noreste argentino. Y al menos 12 asesinatos se han cometido en enero por pares de asaltantes que se movilizan en motocicletas, una táctica comúnmente utilizada por los sicarios en toda la región, en la que el pasajero dispara a la víctima antes de que el conductor aumente la velocidad, según informó el diario de Argentina La Nación.
¿Pero cuanto se puede pagar por las muertes encargadas?. Según el sicario entrevistado por Clarín, "La primera vez que lo contrata el cliente, el sicario tiene que matar gratis. Pero después por un crimen en Buenos Aires se pagan unos 20 mil dólares".
Al sicario que anda en moto se le dice "pato" y al que conduce, "piloto".
John entra en detalles respecto a la logística de los homicidios. "Como son extranjeros no residentes y no pueden comprar y poner una moto a su nombre, los narcos le ofrecen a algún argentino entre mil y dos mil pesos para que saque la moto. Siempre son enduro: Honda Tornado 250 o Yamaha DR 350. El argentino puede ser algún adicto; en España eso es muy común", dice. En ese país se les llama "los pincheta", heroinómanos que lo hacen por unos euros,a los que ponen su nombre a la moto.
Los "pilotos" también son experimentados. Son adultos oriundos de Cali, Medellín, Bucaramanga o Cartagena. Allí, la moto es el medio de transporte preferido, y es muy común que  "los pelados", como se les dice a los niños, las conduzcan desde los 10 años.
Lanata - sicarios Según relata el testigo, el sicario mata en el día y se va de Buenos Aires de inmediato. Lo suben a otro auto y lo cruzan a algún país limítrofe desde el que volará a Colombia. "Antes, un cómplice argentino le sella el pasaporte para fraguar que salió de la Argentina sin problemas. Esos traslados los hacen los choferes o guardaespaldas de los narcos. Suelen utilizar autos que alquilan por semana en agencias del Conurbano. El dueño, generalmente argentino, jamás imagina quién conduce su auto. Pero las agencias que lo alquilan –regenteadas por argentinos o por una banda de narcos peruanos que tienen locales de compra y venta de celulares– sí saben el uso que sus clientes le dan a los autos".
John ofrece más datos de la contratación de sicarios. "Lo que se paga varía según el país. Por ejemplo en Argentina, como se pueden sacar del país en efectivo hasta diez mil dólares, el man se lleva eso en mano, y antes de que llegue a Colombia a su madre ya le alcanzaron lo restante". El mismo añade que solo en México los colombianos contratan sicarios locales, mientra que para el resto del mundo llaman a compatriotas, que casi sin excepción se criaron en las "ollas", los expendios de drogas de los barrios peligrosos. A los 9 años comienzan siendo “campaneros” de jefes que se dedican al menudeo de bazuco, la versión colombiana de la pasta base. Se paran en los ingresos del ghetto y advierten si merodea algún sospechoso. A los 10, 11 años, comienzan a distribuir drogas en sus colegios y van afilando su puntería: por ejemplo, gatillan contra las lamparitas de los postes de luz. A los 13, se inician como sicarios.
El Centro de Investigaciones Criminológicas de la Policía de Risaralda, en Colombia, realizó un estudio basado en 630 menores de edad detenidos entre el 1 de enero y el 8 de septiembre de 2007: el 63% estaba acusado de hurto y tráfico de drogas y el resto por homicidio, secuestro y extorsión. Todos ellos tenían entre 14 y 18 años. La mayoría consumía drogas desde los 9, residía en zonas peligrosas, habían sufrido maltrato infantil y abuso sexual, y su nivel de escolaridad estaba por debajo del segundo año de la secundaria".
"Esos son los sicarios que prefieren los grandes narcotraficantes", dice John. "Están preparados para todo. Como sueñan con quedarse con los capos y saben que el crimen que cometan en Argentina les dará popularidad en sus barrios, vienen contentos y dispuestos a todo". Por lo general, el sicario no llega vivo a los 25 años. En Colombia, cuando hay discusiones, es muy común que alguien diga: "ya le mando al de la moto". Allí, una muerte puede costar 50 dólares.
Desde hace tres décadas que los sicarios se mueven por el mundo. Hoy, según datos de la cancillería de Colombia, hay 13.408 colombianos presos en el mundo: el 61,55% fue detenido por tráfico de drogas. Eso significa que manejan droga en muchos países. Y, también, que hay miles de potenciales deudores. Si hay deudores, hay cobradores y sicarios.
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Los cobradores hacen su trabajo a cambio del 30 o 40 por ciento de la deuda.
"Argentina se volvió un lugar gustoso para nosotros esto no es como Colombia: aquí uno se puede pasear en autos carísimos y nadie le pregunta nada. Yo he vivido en casas de amigos en Nordelta y Puerto Madero (una zona noble de Buenos Aires)".
Jorge Lanata, en su programa de televisión Periodismo Para Todos (PPT), habló con dos sicarios que se encontraban en Argentina. Ambos hablaban y se justificaban: "Yo soy anti-narcos, porque ellos matan para tener más poder, en cambio yo lo hago para tener más plata", le dijo el primero de los entrevistados, que se diferenció al segundo: "No mato ni criaturas ni ancianos".
Los protagonistas de las entrevistas revelaron cuánto cobran por matar; por qué lo hacen; a cuánta gente asesinaron y qué sienten tras quitarle la vida a una persona. Ambos entrevistados incluyeron detalles escalofriantes -entre ellos el hecho de tener como blanco a un niño, a quienes uno de ellos aseguró que siempre se había negado a matar-  de un negocio que en los últimos años creció de manera impactante.
Momento en que el empresario argentino Oscar Pando (de camisa blanca) es baleado.
Periodismo Para Todos mostró también el funcionamiento de los denominados "búnker", una especie de kioscos donde los narcotraficantes comercializan la droga a los consumidores. Son pequeñas habitaciones de cemento con una persona adentro. Los clientes llegan a comprar pero no le ven la cara al vendedor. El dinero y la droga pasa por una caja que atraviesa la pared. Afuera realizan la tarea de custodia los llamados "soldaditos" o campanas, en general menores de edad. La investigación de Lanata informó que hay entre 800 y 1.000 de esos búnker en la ciudad de Rosario.
Los investigadores casi no tienen dudas: el colombiano asesinado en Retiro fue víctima de un ajuste de cuentas. Fue ejecutado por un sicario. Llegó en moto, lo acribilló a balazos y escapó corriendo. El caso tiene antecedentes similares. Investigan si hubo una conexión narco y si este crimen fue por encargo.


2 comentarios:

  1. ASESINOS A SUELDO COLOMBIANOS A SU SERVICIO
    ABSOLUTA RESERVA Y EFICACIA TOTAL,PALIZAS POR ENCARGO,ELIMINACIÓN Y DESAPARICIÓN,COBRO DE DEUDAS.
    SERVICIOS EN TODA SUDAMÉRICA,MÉXICO Y EUROPA. CONTÁCTENOS LOS_DOCE_APOSTOLES@HOTMAIL.COM

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  2. ASESINOS A SUELDO COLOMBIANOS A SU SERVICIO
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